Yo ya sé cual es el problema - me dijo de la nada. Pensé que iba a empezar con unos de sus monólogos sobre el capitalismo y el hambre en el mundo. De todas formas dejé que siguiera, mentalizándome para no escucharla. Pero no, me había equivocado. Esta vez no iba a hablar de algo lejano ni abstracto, no iba a contar una historia sin tiempo, lugar ni nombre. Iba a hablar en primera persona y dejarse ser unos escasos minutos. Yo te amo- me dijo -mucho-. Para esa altura ya debería haberme resultado normal escuchar esas palabras, pero la lógica no seguía mis pasos y mi corazón saltaba de mi pecho con cada letra pronunciada. El problema es que no sé si amo bien-. ¿Amar bien? ¿Desde cuándo amar es bueno o malo? Está bien, puede hacer bien o hacer mal amar a alguien, pero ¿amar bien? ¿Desde cuándo? Este amor no me hace bien- Apa. No es lo mismo. No le hace bien. Amarme no le hace bien. ¿Desde cuándo? ¿Por qué me lo dice ahora? Para que amar te haga bien primero te tenés que amar a vos misma- le digo con una voz que no me pertenece. Se ríe. Está feliz. -No, no es a eso lo que me refiero-. ¿Y entoncés que querés decir?- No sé. Vuelve a reír. ¿Setá feliz? No me prestes atención, creo que debería buscarme algo para hacer y así no tener tanto tiempo para crearme problemas. ¿Segura que no sabés? Si- me dice. Y me besa. Está todo bien. (Si sólo entiendera que nadie más que ella puede salvarla).
domingo, 1 de abril de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
Hoy me desperté pensando en él. Ayer me dormí pensando en él. Salí a la calle, y me acordé de la primera vez que volvimos juntos después de una noche de pasión. Caminé por las mismas cuadras que hacemos casi todos los días cuando nos encontramos. Vi las mismas cosas de siempre, pero faltaba algo.
Y así hoy, hoy descubrí que lo extraño.
domingo, 26 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Leo a Nietzsche y me dice que no hay peor crueldad que compartir el dolor propio, que no hay nada más injusto que hacer partícipe a los demás de los sufrimientos que nos acorralan. Lo reelo y lo entiendo. Comprendo lo que quiere decir. E incluso a veces, estoy de acuerdo. Pero luego me pregunto; ¿No es más egoísta aún creer que uno puede solo contra el mundo? ¿Qué uno mismo es capaz de luchar contra todos los fantasmas y camilidades que nos van persiguiendo, que nos van destruyendo, que nos vas sacando las ganas de vivir? Por qué no podemos aceptar que alguien quiera compartir nuestro dolor. Por qué es tan díficil entender que alguna persona elije eso, toma esa desición. (¿Habrá alguien que quiera eso?) ¿No es incluso más terrible creer que la vida se vive en soledad y que no se necesita del otro para sobrevivir?
No puedo entender que es lo que pienso ni lo que siento.
No puedo entender por qué me siento tan sola.
No puedo entender que es lo que pienso ni lo que siento.
No puedo entender por qué me siento tan sola.
lunes, 20 de febrero de 2012
Me da miedo mirar hacia atrás
y descubrir que lo que soy
o en lo que me estoy transformando
nada tiene que ver con lo que alguna vez había soñado.
Siento temor de mirar para adelante
echarle un vistazo a lo que vendrá
y tener la certeza de que podría haberlo hecho mejor.
Me cuesta aceptar que hoy
nadie más que yo
puede vencer esos fantasmas
y volver a empezar.
(Intentando no vuelvo a caer)
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