sábado, 9 de julio de 2016

El amor, a veces, es como un mandala. 
La primera vez que lo ves pensás que puede estar bueno
y arrancás sin pensarlo dos veces. 
Pero llegando a la mitad te cansás
o te arrepentís
y pensás que nunca tendrías que haberlo empezado.
Pero seguís
porque dejarlo a la mitad no te deja dormir en paz,
y empezás a repetir colores
porque ya ni tenés ganas de buscar otros.
Con suerte lo terminás 
y si te gusta como quedó 
lo ponés en un cuadrito 
lo colgás en la pared de tu habitación
y te queda un lindo recuerdo.

(Y cuando no, lo hacés un bollito, lo tirás a la basura y te olvidás que existió)

martes, 14 de junio de 2016

A veces
no siempre
de vez en cuando
te busco entre las fotos de tus amigos
para ver si todavía usas esa camisa acuadrillé roja y azul
o tal vez la azul y negra 
quizás, la roja y negra también.
Porque, no se si alguna vez te lo dije
pero tus camisas son hermosas
aunque
no 
tanto 
como
vos. 


martes, 3 de mayo de 2016

¿Otra                                  ¿Y
vez                                      que
pensaste                               sus
que                                      miedos
ibas                                      se
a                                          iban 
(poder)                                 a 
amar                                   enamorar
con                                       de 
tus                                       vos?
miedos?

Pero resulta que 
él ya creció




-sus miedos se extinguieron- 

y vos,


 
vos



















 (te) perdiste.

domingo, 17 de abril de 2016

Cuando me dicen que duermo mucho
yo pienso que quizás tengan razón, 
pero después me acuerdo del mundo de mierda en que vivimos
y se me pasa. 


domingo, 13 de marzo de 2016

Lo lindo de la vida

El sol de la mañana
el encuentro entre mates
después unas galletitas
y a veces un poco de té.
Una ronda
un me escuchás,
un te escucho,
un nos escuchamos.
Las asambleas de muchxs
las sonrisas de todxs
la pregunta colectiva
el esfuerzo
las ganas compañeras
y la certeza de que esta vez…
Un picnic
un descanso entre árboles
la alegría de sabernos avanzando
cada vez un poquito más,
bien desde abajo
y con lxs niñxs.
La hermosura de las convicciones,
de los planteos, replanteos y súper planteos
y de la ganas de un mundo más justo.
Las risas que nos encuentran
compañeras/hermanas
de las luchas y de los sueños.
La necesidad de escribir algunas líneas
no saber muy bien qué decir
y recordar que Cortázar siempre tuvo la posta
y que ninguna palabra va alcanzar
si lo que hay que decir desborda el alma
(qué suerte que, para eso, existen los 
abrazos)

viernes, 19 de febrero de 2016

Cómo ahogarse en un vaso de agua
podría llamarse la novela
y contar la historia de mi vida. 

martes, 9 de febrero de 2016

Te dije que no me iba a enroscar de más
si te lo dije
(¿o no?),
que no importaba con quien más compartías la penumbra de tu habitación
que no quería saberlo, que confiaba en la infinitud de tu amor. 
Te convencí
si 
de que los besos que me dabas alcanzaban 
y sobraban. 
Te mostré que las conversaciones sobre un futuro no tan lejano
no serían necesarias
que 'tenía que fluir'
que estaba bien así. 
Te presumí 
varias veces
que estaba todo bien
que podíamos seguir jugando al olvido 
y llamarnos al silencio
cuando la intimidad y la confianza 
nos encontraran demasiado cerca,
al menos por un tiempo más. 
Pero 
ahora
si querés 
si te interesa
pero si querés, obvio,
digo que 
si no te importa (o si te importa) 
si no te molesta
podés olvidarte de todo lo que te dije
convencí
demostré
y presumí,
y ponerle nombre a las cosas
y sacarme esta bola de desconcierto y angustia
que tiene tu nombre
y no me deja en paz.