martes, 5 de septiembre de 2017

Memorándum: sólo el feminismo podrá salvarnos

A nosotras, las mujeres
valientes por necesidad
guerreras por convicción
sólo el amor propio podrá salvarnos.

Sólo la sororidad podrá salvarnos
cuando los lobos se disfracen de corderos
-que casualmente rima con compañeros-
y el mundo se vuelva aún un poco más feo.

Sólo las amigas podrán salvarnos
cuando la rabia se nos acumule tanto que no nos deje ni respirar
y las lágrimas broten como dagas que nos lastiman
en lo más profundo de nuestros anhelos.

Sólo los abrazos podrán salvarnos
cuando la tristeza nos aceche
el rencor nos paralice
y las batallas que asumimos perdidas
nos aplasten los sueños y las ganas.

Sólo el amor podrá salvarnos:

La fuerza que nos dan las amigas
la sororidad que nos hace compañeras
los abrazos que nos encuentran hermanadas
las palabras que sanan
y las ganas que no entienden de derrotas.

Y que no haya lugar para la duda:
de cada batalla perdida
resurgimos fortalecidas
más fuertes que siempre
y con la firme convicción
y el deseo colectivo puesto en acción
de hacer mierda al patriarcado
hasta que todo sea como lo soñamos.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Y al final
(y en)
el viaje
siempre fue 

hacia una misma. 

domingo, 25 de junio de 2017

Curriculum vitae

Si me pidieras que te cuente algo sobre mí
yo te contaría tres cosas:

Que me gusta mucho dormir
y me cuesta mucho madrugar,
que puedo dormir muchas horas
pero que cuánto mas duermo mas sueño me da.

Que disfruto echarme al sol
y sentir como me abraza su calor
pero a veces me olvido de usar protector solar
y después la paso un poco mal.

Que me gusta saber
de todo un poco, de esto no tanto
de aquello quizás un poco más,
que me gusta tener respuestas para todo
y que me cuesta aceptar que no siempre están.

En resumen, te contaría:

que soy un constante movimiento
mujer impulso vital,
un batallar
entre un ahora y un después
que disputan su eternidad.
Y que soy
-y seguiré siendo-
sencillamente
el resultado aproximado
transitorio pero real
entro lo que puedo y lo que quiero
entro lo que quiero y lo que espero
entre lo que espero y lo que deseo
entre lo que deseo y lo que temo.

domingo, 23 de abril de 2017

Hubo una vez en que te pusiste una máscara y ya no te la pudiste sacar más. ¿Cuándo fue? ¿Te acordás?
¿Y ahora, detrás de todo eso que hay? ¿Hay risas, abrazos, felicidad? ¿Hay dolor, angustia, soledad?
¿Quién sos? ¿Quién querés ser? ¿Te lo preguntaste alguna vez?
Las preguntas te carcomen. Te enredan, te confunden, te obligan al silencio. Y no hay peor silencio que el que te obliga a gritar. Pero gritás y nadie te escucha porque hubo una vez en que te pusiste una máscara y ya no te la pudiste sacar más.
¿Qué escondes? ¿Caricias que no diste por miedo? ¿Bailes que no danzaste por vergüenza? ¿Abrazos que no diste por no confiar?
¿Qué ven tus ojos? ¿Qué imagen te devuelve el espejo? ¿La ves?
Esa sonrisa desfachatada, esos pómulos marcados, esos huecos a los lados de tu boca que solo aparecen cuando reís. ¿Acaso no era la hermosura de tu simpleza?
De qué te sirvió la profundidad si nunca hubo un mar donde bucear.
De qué te sirvió el misterio, si la respuesta sólo demostró tu corbadía.
De qué te sirvieron los sueños y las utopías si tu coherencia nunca tuvo lugar.
De qué te sirvió el calor de los abrazos, si tu corazón nunca aprendió a sangrar.
¿Dónde quedaron la belleza de tus actos, la tenacidad de tus ganas?
Y estas palabras que siguen recorriendo túneles sin salida, buscando respuestas que nunca van a llegar.
Una vez citaste a Cortázar porque realmente creías que unx no elige de quien se enamora. ¿De qué te sirvió hablar de amor? ¿Y cómo no ver tu hipocresía?
Si vos no sabés lo que es el amor.
Ni siquiera lo merecés.
¿Qué esperás? ¿Qué deseas?
Si vos no sabés lo que es la libertad.
Ni siquiera la merecés.


Hubo una vez en que te pusiste una máscara y ya no te la pudiste sacar más.
(Que garrón para vos

lunes, 9 de enero de 2017

A veces cuando viajo en colectivo 
y veo a toda esa gente con sus celulares 
pienso que
antes la gente no socializaba más
sino que
pasaba más tiempo con sus propios pensamientos. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

Es todo tan pero tan confuso
que ya no puedo distinguir
entre el amor
y la necesidad de afecto
o del anhelo de una charla
o del deseo de mi piel. 
Y es todo tan pero tan certero 
que ya se 
que de todas maneras
nada de eso va a suceder. 


lunes, 25 de julio de 2016

Todo lo que nunca vas a saber

Yo se bien que vos
no te morís por mi 
(¡y por supuesto que está bien así!)
y no se, siquiera
si en verdad a veces
me recordás 
me extrañás 
o si al menos, de vez en cuando
me deseás.

No se tampoco que pensás
(ni quiero saberlo)
todas esas mañanas siguientes
cuando me abrazás y te vas
y yo me quedo 
pensando
cuando será el próximo momento adecuado
-para vos -
porque resulta que para mí suele serlo a menudo
en que me atreva a pedirte, otra vez,
que me invites a un helado
a una birra
o a que compartamos la soledad de tu cuarto
y a que, por si acaso, callemos entre gemidos
lo que nunca, pero nunca,
nos atrevimos a decir. 

Y aunque yo estoy bien segura
de que no muero en vos
ni por vos
que todo amanecer trae consigo un motivo para reír
y que toda luna con vos para mi está bien;
igual quisiera que sepas
pero sólo que sepas
por si acaso algún día te interesa:

Que te pienso
te extraño
te deseo 
y te espero sin desesperar.

Que me encanta dormir entre tus brazos
y apoyar mi cabeza en tu pecho,
acariciarte el pelo
o cualquier otra parte de tu cuerpo que sea de tu preferencia. 

Que me gusta verte dormir a mi lado 
gozar con vos
en vos
que me goces
gozarte
o que es lo mismo, sentirnos cerca.

Que -por si aun no te diste cuenta-
sos para mí
una fuente inagotable de placeres
y que creo que es un buen plan
entregarme y perderme en ellos
por completo
de vez en cuando.

Que me gusta tu risa
y que me hagas reír 
(y el misterio de cómo hacés para lograrlo siempre)
que tus silencios me conmueven y desesperan por partes iguales
y que tu mirada me reconforta,
excepto cuando me descubrís
contemplando la belleza de tu simpleza
(porque eso me da mucha vergüenza)   

Que me alegra haberte cruzado
que me gusta ver y tocar tu piel
y también
cómo disimulás todo lo que sabés
y cómo yo simulo que no lo sé. 

Y que te pido perdón 
porque se que te incomoda
que te diga lo mucho que me gustás  
y todo lo bien que me lo hacés pasar.

Pero resulta que me parece injusto
guardarme sólo para mí
y no hacerte saber
las razones de tu lindura
y sus consecuencias en mí