miércoles, 5 de octubre de 2011

Un alma estropeada, escurrida, carente de sentimientos.
Un cuerpo dormido, que flota en las aguas de la indiferencia.
La belleza escondida en cada acto realizado (o que se está por realizar)
El mundo y su insoportable hipocresía universal.
Una palabra, un gesto, un movimiento
que se pierde entre recuerdos menos importantes
o cae en el olvido eterno.
Un amigo, transformándose en un fantasma,
en un espectro que ni los mejores espejos pueden reflejar.
Las hojas de los árboles, ya secas, cayendo como lluvia
esfumándose como el tiempo,
marchitándose como una flor,
al igual que la vida no vivida por un hombre a punto de renacer.
¡Qué extraña sensación! La de sentirse no-parte de un mundo conocido,
no-protagonista de una historia sabida de memoria,
no-dueño de un cuerpo a punto de estallar.
Y que arrogancia la del ser humano,
la del hombre,
la mía,
que piensa que la realidad es tan insignificante como para pertenecerle.




lunes, 14 de marzo de 2011

No.

No hables si no vas a decir nada 
No digas nada si no pensás hablar.
No te quedes callado, si tu corazón grita con cada latido.
No te llenes la boca con palabras sin significado.No pierdas de vista el significado de lo que decís. Y si no lo sabés, mejor quedate callado.
No armes frases para que suenen lindas, decime la verdad.
No te hagas el poeta cuando lo que decís no tiene nada que ver con lo que sentís. Los poetas no tienen miedo de decir lo que sienten.
No te escondas atrás de tus pensamientos, deja que tus pensamientos vayan detrás tuyo.
No gastes saliva en promesas que no vas a cumplir.
No emitas opinión si no te vas a hacer responsable de lo que decís
No hables tanto y hacé más. Demostrame que sos mas que tristes palabras.
Pero por favor, no hagas las cosas sin ganas. Y si no tenés ganas, decimelo.
Total... tres palabras más, tres palabras menos.

jueves, 3 de marzo de 2011

No vuelvas más, te lo pedí mil veces. En realidad, nunca te lo dije. Pero te lo escribí hasta el agotamiento.
¡No te vayas!, te grité una y otra vez. Y sin embargo te fuiste... tres veces.
Y ahora, que no te escribo, ni te hablo, ni te grito - y menos te suplico- aparecés de nuevo.
Otra vez.
Para hundirme en tu miseria.
Para degradarme hasta el cansancio.
Para humillarme de la peor manera, dejando mis sentimientos sueltos por ahí.
Para dejarme indefensa, frágil, ridícula (hacer de mi lo que quieras) y así alimentar tu ego.
Para matarme de a poco, y desde adentro.
Para romper un par de promesas más (que se unen a tu colección).
Para vivir en un mundo paralelo, una realidad aparte, en la que yo existo pero no soy parte.
Para decirme las cosas que ya sé; esas cosas que vos también sabés pero no querés enfrentar.
Para amarme a tu manera (mi manera de hacerlo no debe importar).
Para (en un tiempo) abandonarme, y asi no perder la costumbre.


Para hacerme feliz.


domingo, 12 de diciembre de 2010


Ya lo decidí: voy a plantar un árbol.


No sé cual, ni donde. Pero voy a plantar uno.

lunes, 6 de diciembre de 2010



Me deseo un feliz cumpleaños.

viernes, 5 de noviembre de 2010


¿He perdido la cabeza? - Preguntó el Sombrerero.
Me temo que sí... te has vuelto completamente loco - Respondió Alicia. Y luego continuó: - Pero, ¿Quieres que te diga un secreto? Las mejores personas lo están.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Pienso que me adora una y me quiere otra y después nadie me adora y yo adoro a todos pero no adoro a nadie. Y hablo con todos pero nadie me oye y siento a todos y no siento a nadie. Y estoy rodeada de gente pero estoy sola. Necesito entonces, salir del bullicio, y me voy. Me voy pero mis pies no se mueven, se va mi alma y se queda el cuerpo; un cuerpo vacío, hueco, que está presente, sin vida porque el alma se fue. Se fue el alma a sentarse sola, en medio del parque; se fue el alma a pensar en todo y en nadie, a sentir lo mismo que en el cuerpo. Me rodea confianza, pero desconfío de ella. Y mi mejor amiga es mi enemiga que se va con mis compañeros; y yo sonrío, sonrío por fuera, mas no por dentro, y mi sonrisa, en los labios del rostro, es una lágrima seca y hueca en los ojos del alma. Pero sigo así, no, no puede pensar en todos, ni sentir a todos ni hablar a todos porque no pienso, no siento, ni hablo a nadie ni en nadie.

Graciela Pernas Martino