sábado, 1 de marzo de 2014

El lugar más hermoso del mundo

En el lugar más hermoso del mundo habitan muchos corazones. Corazones que sienten, laten y sangran. Corazones que se conocen, encuentran y descubren entre chapas y colores que nos recuerdan constantemente la cantidad de mundos que llevamos adentro. Corazones que entristecen cuando a veces, una pena les desarma las ganas de seguir luchando. (Pero al fin al cabo, son corazones fuertes)
Hay corazones pequeños, grandes y medianos. Hay corazones gordos, delgados. Tímidos y alegres. Melancólicos y ansiosos. Simpáticos y sensibles. Son corazones que bailan de alegría cuando unas manitos se alzan al cielo en busca de otros dedos que se fundan en esa conexión infinita de los cuerpos, o cuando unos brazitos se expanden al sol buscando el abrazo que engrandece las almas. Corazones que transitan juntos este camino de barro, escombros y asfalto. Son corazones que sobre todo aman, en el sentido más revolucionario e ingenuo del sentimiento. Ese amor que nos permite soñar -y crear- otros mundos, otras realidades, nuevas formas de relacionarnos, sentirnos y pensarnos. Son corazones que sueñan despiertos porque saben que la única manera de seguir avanzando es luchar por lo que creen.
En el lugar más hermoso del mundo se inventan nuevas formas y se imaginan nuevos colores; es el lugar donde los sueños se transforman en caricias, sonrisas y algún que otro abrazo que expande las alas.
Y es el lugar más hermoso del mundo no porque así lo determinan de afuera, los que están en la tele o en los diarios. Es el lugar más hermoso del mundo porque allí se despliega toda la hermosura de nuestras convicciones, utopías y anhelos en una construcción colectiva y sincera que encuentra sus cimientos en los sentimientos más puros de responsabilidad, compromiso y confianza. Es el lugar más hermoso del mundo cuando por las tardes ese pequeño rinconcito -nuestro rinconcito- se llena de risas estridentes y una taza de té nos abriga el alma. Y es el lugar más hermoso del mundo porque está hecho de cuentos y de historias; de vidas que se descubrieron entre los espirales de la vida y decidieron construir juntas, una al lado de la otra, juntitas, para paliar un poco el frío del mundo de los cálculos y las estrategias que acecha afuera. Y es el lugar más hermoso del mundo porque es la imagen viva y real de que las cosas pueden ser cambiadas; es la vida soñando y siendo soñada y es el latido incesante de los corazones de lxs incansables luchadorxs que lo habitan.


Y acá estamos, luchando para que cada corazón encuentre su lugar más hermoso del mundo.


¡A seguir soñando!

domingo, 1 de septiembre de 2013

Ojala nuestros sueños nos sigan encontrando (como hasta hoy)
rodeadxs de ese amor disfrazado de abrazo
despertando la alegría que duerme en nuestras almas.
Y ojalá la vida nos descubra siempre caminando juntxs
al calor de las utopías por las que luchamos.
Y que tu sonrisa hermosa, compañera
nos acompañe siempre en este viaje que recién comienza.

viernes, 2 de agosto de 2013

Emprendió el viaje sin mirar atrás. Sabía que detrás de cada paso que daba una parte suya quedaba allí para siempre; eso que alguna vez había sido y quería transformar.

No estaba segura de cual era su destino y tampoco se esforzaba en averiguarlo. 

El viaje, suponía, no iba a ser fácil. Intuía que más de una vez iba a tener que luchar contra muchos fantasmas que tratarían de persuadirla. -Estabas bien allá ¿por qué te fuiste?- le susurrarían maliciosamente al oído una y otra vez. 
Pero ella estaba convencida. Había llegado el momento de emprender su propio camino.

No andaba sola. La acompañaban en cuerpo y alma, todas las personas que habían significado algo en su vida; todas aquellas miradas, abrazos y sonrisas que la habían ayudado a crecer.
Pero el sendero -su sendero- debían escribirlo sus sueños. Y nadie podía cambiar eso. No podía permitirlo más.

Había llegado el momento de aprender a volar.

jueves, 25 de julio de 2013

Se suponía que juntos
íbamos a vencer nuestros fantasmas. 
Se suponía que juntos
íbamos a huir de las sombras.

Se suponía que no íbamos a abandonarnos.

Pero vos me abandonaste a mí, 
yo te abandoné a vos 
y me abandoné a mí también. 

¿Qué querías demostrar?
¿Que eras más fuerte que yo? 
No era necesario que te fueras; 
ambos sabíamos quien era el débil en esa relación.

Pero te fuiste, a buscarte, a encontrarte, a revivir.

¿Y yo? ¿Quién me va a buscar ahora?
¿Quién me va a encontrar después?
¿A dónde se fue lo que era?
¿Dónde quedó todo eso que crecía? 

No me juzgues. No me pienses egoísta. 

Yo quería fundirme en vos. 
Para ser algo superior. 

Pero te fuiste
y me dejaste la mitad vacía. 

Y ahora divago a medias,
sueño a veces
canto casi nunca.


Alegra saber que al menos vos estás bien.

martes, 16 de julio de 2013

Desnudo mi orgullo intentando encontrarte una vez más. 
El silencio que reina en la noche oscura que me rodea 
se quiebra con los quejidos que no logro acallar.
Las lágrimas salen de mis ojos como ríos profundos,
tratando de lavar con su caudal toda la tristeza 
que habita en mí. 

Ojalá no doliera tanto. 


martes, 9 de julio de 2013

Hace exactamente dos años que te conocí. Yo estaba preparando un viaje al norte y vos estabas anhelando poder partir a tu lugar sagrado. Yo andaba buscándome, vos -creo- encontrándote. Yo te preguntaba cosas banales y superficiales, te contaba anécdotas de mi vida que seguro no te importaban y hablara rápido mientras gesticulaba con las manos, como siempre. Y vos me respondías, tierna, dulce y pausadamente, como siempre. Me sonreías y me dabas charla, juntos evitábamos los silencios incómodos. 
Hace exactamente dos años que te conocí. Y hoy, imagino cómo sería todo si aun estuvieras acá. Supongo que reviviríamos ese primer encuentro (otra vez). Hablaríamos de los aros que usabas y la ropa que vestías. Nos sorprenderíamos nuevamente de cuan simpática resulté ser, teniendo en cuenta que luego descubrimos que no es una de mis cualidades. Volveríamos a reírnos de lo que fuimos; de lo que charlábamos, de lo que pensábamos. Nos volveríamos a maravillar de las vueltas de la vida, y de cómo se fue dando todo, tan perfectamente imperfecto. 
Hace exactamente dos años que te conocí y todavía me acuerdo como si hubiera sido ayer. Me acuerdo de tu sonrisa hermosa y me agarra un no se qué en la boca del estómago, un nudo en al garganta y mi pecho se cierra; se apretuja contra mi corazón para que no le duela tanto. Recuerdo especialmente como me saludaste cuando te fuiste: te acercaste, me diste un beso cordial, me sonreíste y me frotaste la espalda con una mano. Un gesto sincero que te vi repetir con la mayoría de quienes se cruzaban en tu camino.
Hace exactamente dos años que te conocí y aun no puedo creer que ya no estés acá. Fuiste todo lo que buscaba. Y más. 
Hace exactamente dos años que te conocí y hoy, aunque la historia deba contarse en pasado, uso el presente para decir que te extraño. 

Ese día hacía frío pero no importaba. 
Hoy hace frío también. Y duele.

jueves, 4 de julio de 2013

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Sueños silenciosos,
silban secretos
susurran siluetas
siembran utopías.